Padres

Sea ejemplo no sólo en el hablar sino también en el actuar 



¿Qué observan nuestros hijos en nosotros? ¿Las cosas malas o las buenas? TODAS. Ellos observan constantemente nuestro comportamiento, sea bueno o malo. Nosotros no nos damos cuenta, pero ellos nos están ‘grabando’ todo el tiempo. Esto hace que inconscientemente se reproduzcan vínculos, no sólo de lo que hablamos con ellos sino también de lo que ellos ven en nosotros. Muchos padres elogian a sus hijos, pero tienen una pésima actitud frente a ellos: Son agresivos, impacientes, fingen, intolerantes. Esto hace que se cree un abismo emocional entre padres e hijos. Poco cariño, pero muchos desentendimientos y críticas. Esa es la razón del individualismo entre padres e hijos. Nuestros hijos no necesitan dominadores sino seres humanos. 

Muchos reconocen el valor de sus padres, pero no lo suficiente para admirarlos y respetarlos; siendo que la base de todo comienza dentro de nuestra casa: lo que hablamos, cómo actuamos, lo que vemos, cómo nos cuidamos. A veces exigimos de nuestros hijos lo que nosotros no damos de ejemplo para ellos. Las luchas del día a día nos envuelven de una manera tan profunda que no nos damos cuenta de que muchas veces lo que hablamos no es lo que hacemos. Sabemos qué es correcto, pero cuando llega la hora de actuar, lo hacemos impulsados por nuestras emociones. Reconozca sus errores, analice su comportamiento delante de sus hijos y busque ayuda en Dios. Muchos padres quieren actuar solos, no reconocen que sin la ayuda de Dios no lograrán nada. Pero ustedes pueden revertir ese cuadro. Pida a Dios que le ayude a cambiar; pues en aquello que se nos hace difícil, si buscamos la ayuda de Dios, seguramente Él nos capacitará. 

¡Dios los Bendiga! 
 Solange Guimarães




Tal vez usted no tenga todo, pero usted es TODO lo que su hijo necesita 



Sé que han llegado hasta nosotros muchos niños que cargan traumas, aflicciones, miedos e inseguridades. Quiero compartir lo que Dios me ha enseñado en esta jornada de ser mamá. No hace falta que usted tenga mucho dinero, ni mucha cultura para poder ser un buen padre o una buena madre. Lo que usted necesita es tener comunicación con su hijo. Si no la hay, ¿por qué él debería tener en consideración lo que usted piensa? Si su hijo no siente amor y aceptación -independientemente de lo que él haga-, no habrá relacionamiento. 

Sus hijos necesitan saber que pueden contar con usted. Que independientemente de lo que hagan, usted los ama. Aunque a usted no le guste lo que hacen, eso no debe cambiar su amor por ellos. Me doy cuenta de que los niños no tienen un relacionamiento con sus padres, pero viven bajo presión. Ellos son obligados a ser sumisos, reciben apodos, insultos y órdenes. Al siguiente día los padres actúan como si nada hubiese pasado. Por esa razón, los padres necesitan hacer un análisis de su propio comportamiento, antes de esperar que sus hijos cambien y obedezcan. Muchos padres crean un ambiente en la casa que no es nada divertido. Sus hijos actúan como robots, sin poder elegir, hasta que deciden rebelarse. Pienso que no es pedir mucho a usted que demuestre un poco más de atención y dedicación por su hijo. Pedir que usted tenga tiempo para él. Piense conmigo: usted tiene un trabajo, una cuenta en el banco, casa, carro, poder. Los niños no tienen nada, excepto lo que reciben de usted y lo que algún día heredarán. Acuérdese que no depende sólo de Dios, depende también de usted querer el cambio. 

 ¡Dios les bendiga! 
Solange Guimarães






LA IMPORTANCIA DEL RECONOCIMIENTO



A causa de los quehaceres, de la lucha del día a día o por estar inmersos y envueltos con nuestros problemas, es que de vez en cuando dejamos de mirar a nuestros hijos. Estamos tan concentra­dos en las miles de exigencias de nues­tra vida que nos olvidamos de ponerles atención a nuestros hijos. Nosotras los llevamos a la escuela, preparamos su alimento, supervisamos sus activida­des, pero no nos detenemos para tener una conversación de verdad con ellos.

La palabra reconocimiento significa: conocer otra vez, ver de nuevo. Reconocer a nuestros hijos no es difícil; es simplemente una cuestión de reservar un tiempo para darles atención.

Nuestra atención, por sí sola, los sostiene y reconforta, energiza y estimu­la. Si nos dedicáramos a dar atención de verdad a nuestros hijos: escuchando lo que dicen, viendo lo que hacen, descubriendo lo que están sintiendo; va a ser mucho más fácil evaluar sus luchas y éxitos mientras ellos aprenden como trabajar para alcanzar un objetivo. Y también podremos determinar cuándo debemos dejarlos hacer el esfuerzo solos o cuando extender la mano para ayudarlos. Esa función es nuestra y Dios no va a hacerla por nosotros.

Vamos a poner más atención en nuestros hijos, pues si ellos vivencian el reconocimiento, seguramente ellos van a aprender lo cuánto es bueno tener un objetivo y, entonces sí, Dios podrá hacer la parte de Él.



¡Dios los bendiga!

        Solange Guimaraes







LA VOLUNTAD DE DIOS EN TIEMPOS DIFÍCILES 


 Las personas que conocen a Dios no son destruidas por las pruebas; son más fuertes cuando salen en ellas. En lugar de endurecer su corazón, aprenden la compasión, en lugar de cerrar su corazón, aprenden a tener esperanzas. La vida es difícil y es probable que usted esté atravesando una situación difícil. De no ser así, lo será después. Se lo garantizo. 

Sus hijos también pasarán por momentos difíciles, y si usted pudiera los evitaría, pero no puede. En cam¬bio, enséñele a sus hijos a enfrentar las pruebas y a levantarse con un carácter más fuerte. Enséñele a sus hijos por qué Dios permite los tiempos difíciles. Los momentos difíciles producen un carácter divino si los manejamos correctamente; aprendemos de las cosas por las que atravesamos y también aprendemos al ver sufrir a otros. Los momentos difíciles revelan nuestro carácter y nos permiten corregirlos. Las dificultades nos enseñan que podemos contar con la ayuda de Dios siempre, inclusive en esos momentos. 

 Sus hijos son el proyecto de Dios, y los proyectos rara vez se dan instantá¬neamente. Él está dedicado a desarrollar su carácter para toda su vida. Esa es tu tarea. Oremos por nuestros hijos: Mi Dios, enséñales a ver los problemas a través de Tus ojos y a confiar que en Ti están seguros. 

 ¡Dios los bendiga! 
Solange Guimaraes




SI SU HIJO VIVE EN UN AMBIENTE HOSTIL, ÉL APRENDE A PELEAR


No tenemos ninguna duda de que nues tra cultura ofrece muchos ejemplos de hostilidad y enfrentamiento. Siempre hay una guerra aconteciendo en algún lugar de ese planeta. Crimenes causados por dinero o por odio, agresiones domésticas, disputas entre traficantes, y otros problemas semejantes están siempre aconte ciendo en nuestro día a día.

Nuestros niños son expuestos a imágenes de lucha y violencia a través de la televisión y del cine. La hostilidad puede existir incluso en la rutina diaria, dentro de nuestra propia casa, entre hermanos, compañeros en la escuela y extraños en la calle o en el tránsito. Los niños muchas veces oyen a los padres peleando entre sí, con sus patrones o con sus vecinos. Vivir en un ambiente de hostilidad causa en los niños un sentimento de vul nerabilidad. Algunos se tornan severos, rencorosos, siempre listos a reaccionar con ímpetu. Otros pasan a tener tanto miedo que se encierran dentro de sí.

Si su hijo vive en un ambiente de agresividad constante, él acabará apren diendo que, pelear es una necesidad, una especie de solución. Y no es eso lo que deseamos para nuestros hijos. La manera como nosotros (los padres), solucionamos nuestras crisis será lo que va a preparar el ambiente para que nuestros hijos aprendan como lidiar con los conflictos –sea con hostilidad y pelea, o con diálogo constructivo y empeño por una solución. Pidale siempre a Dios discernimiento y sabiduría para que pueda lidiar con las situaciones, pues, nuestros hijos están mirando nuestros ejemplos.

Dios los bendiga.
Solange Guimarães




LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VIVENCIAN


Terminé de leer un libro muy interesante, y en él con­tenía un poema que dice todo lo que me gustaría compar­tir con usted que es padre y madre. Este poema nos muestra que la mayor influencia que los padres ejercen sobre los hijos es el ejemplo que dan en su vida diaria. Sus hijos están observando sus actitudes.

“Si los niños viven con la crítica, aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, aprenden a pelear.
Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los niños viven con lástima, aprenden a compadecerse a sí mismos.
Si los niños viven con ridiculez, aprender a ser tímidos.
Si los niños viven con celos, aprenden qué es la envidia.
Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
 Si los niños viven con estímulos, aprenden a ser confiados.
Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños viven con elogios, aprenden a apreciar.
Si los niños viven con aceptación, aprenden amar.
Si los niños viven con aprobación, aprenden a quererse a sí mismos. S
i los niños viven con reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
Si los niños viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
Si los niños viven con honestidad, aprenden la verdad.
Si los niños viven con equidad, aprenden qué es la justicia.
Si los niños viven con bondad y consideración, aprenden qué es el respecto.
Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quie­nes los rodean.
Si los niños viven en la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar para vivir”. (Dorothy Law Notle)

Y yo acrescento una frase más que es fundamental para que en el futuro nuestros hijos tengan una vida bendecida: “Enseña el niño en el camino que se debe andar, y, aun cuando sea viejo, no se apartará de él”. (Proverbios 22.6).
 Dios les bendiga. 
 Solange Guimaraes





Lleve sus hijos a encontrar la verdadera razón de vivir

Si orientáramos a nuestros hijos de acuerdo con las enseñanzas de Dios, vamos a encontrar la sabiduría para enseñarles a tener placer en las cosas más simples de esta vida, aparentemente imprescindibles a nuestros ojos, cosa como: en el movimiento de las nubes, el bailar de las mariposas, el beso de quienes amamos, una sonrisa solidaria, un abrazo amigo.

La felicidad no es por acaso, la felicidad es un entrenamiento diario. Entrene a los niños para que sean excelentes observadores. Enséñeles a apreciar la naturaleza que Dios creó. Dé un paseo por los campos o por los jardines con ellos, haga que observen el brotar de una flor, el canto de un pájaro, y descubra juntamente con ellos lo bello de lo invisible.

Enseñe a sus jóvenes a observar los sencillos momentos, la fuerza que surge en las pérdidas, la seguridad que existe aún en el caos, la grandeza que viene de los pequeños gestos. Las montañas son formadas por ocultos granos de arena. Enséñelos a admirar la grandeza y el poder de Dios.

Nuestros niños con certeza serán más felices, si aprenden a contemplar lo bello en los momentos de gloria y de fracasos, en las flores de la primavera y en las hojas secas del invierno.

El secreto de la felicidad se esconde en cosas simples y anónimas, tan distantes y a la vez tan cerca de nosotros.

Guíe a sus hijos para que descubran los grandes motivos para ser felices en las pequeñas cosas. Para que encuentren la verdadera razón de vivir. Presénteles el Autor y el Consumador de nuestra fe y de la verdadera felicidad, ¡JESÚS!

Dios los bendiga.
Solange Guimarães





¿Cómo puede una persona de Dios ayudar a los de afuera, cuando los de
la propia familia están pereciendo?

El apóstol Pablo, dirigido por el Espíritu Santo dijo lo siguiente: “ Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” .

Pero tal vez se pregunte: ¿ y si yo no consigo ganar a los de mi propia casa, no estoy apto para hacer con los de afuera? El hecho de que la persona no consiga salvar su familia no le impide de intentar salvar a los de afuera, pero su familia tiene que ver en su comportamiento diario, tanto en las palabras como en las actitudes debe ser una persona llena del Espíritu de Dios; si eso no ocurre, su trabajo en la iglesia será como el de un hipócrita.

Aunque el testimonio de su vida no sea suficiente para hacer que sus familiares se conviertan, que ellos por lo menos no tengan razón para criticar su comportamiento, pues estar lleno del Espíritu Santo no significa hablar en lenguas extrañas, sino tener un comportamiento ejemplar dentro de casa, en el trabajo, en la calle y en la iglesia.

Dios los bendiga
Solange Guimaraes





Haciendo la diferencia en la formación de los hijos

Nosotros que somos padres luchamos por el mismo sue ño: ver a nuestros hijos felices, saludables e inteligentes. Pero, jamás estuvimos tan perdidos en la ardua tarea de educar.

La formación de niños y adolescentes sociables, felices, libres, emprendedores y temerosos a Dios es un gran de safío en los días de hoy. La falta de comunicación nunca fue tan intensa: los padres esconden sus sentimientos de los hijos, los hijos esconden sus lágrimas de los padres. Pa­dres e hijos viven aislados, raramente comparten tiempo y comentan sobre sus sueños, tristezas, alegrías o frustraciones.

No queremos ser héroes, pero si tenemos, que hacer la diferencia formando en nuestros hijos el carácter de Dios y para esto es necesario mucho amor, cariño y, so bre todo, ser un ejemplo para ellos a través de nuestras actitudes, pues aunque no nos percatemos, nuestros hi jos están siempre observándonos.

Necesitamos ser educadores por encima de lo normal, es que queremos formar seres humanos inteligentes y fe lices, capases de sobrevivir en esta sociedad estresante. Necesitamos pedir siempre a Dios que nos ayude en esta jornada, pues educar es tener esperanza en el futuro, aunque el presente nos decepcionemos. Es sembrar con sabiduría y cosechar con paciencia.

Dios cuenta conmigo y cuenta con ustedes, para que nuestros hijos sean verdaderos hombres y mujeres de Dios.

Hoy la EBI existe con esta finalidad, de ayudar a nues tros hijos para que anden en la presencia de Dios, para construir una sociedad mejor. Contamos con la colabo ración de todos ustedes.

Dios los bendiga.
Solange Guimaraes





Padres, internet y la pedofilia

Es inmenso el potencial de información inadecuada que existe en el internet, hechos que dejan a los Padres Vulnerables en la hora de enseñar a los hijos y privarlos de esos contenidos, tome en cuenta que la responsabilidad y obligación de limitar lo que se puede o no accesar es totalmente de los padres. No son pocos los casos de Pedofilia a través de la Internet. Solamente en el primer bimestre del 2010 la ONG Safernet recibió 4, 632 denuncias de pornografía Infantil en la web. En el año pasado fueron 8, 969 y la mayor parte incluye perfiles en el Orkut.

Vale la pena recordar que los especialistas llaman la atención para casos de niños y adolecentes que pasan mucho tiempo en la internet, pues les perjudica en los estudios y en la relación con los amigos, y expuestos a enfocarlos a personas extrañas y mal intencionadas que la mayoría de las veces se hacen pasar por amigas. Así como los Padres orientan a los hijos a tener ciertos cuidados cuando están en la calle así también es cuando estuvieren usando el Internet. Abajo tenemos algunos tips que les ayudaran a verificar los contenidos que su hijo accesa:

• Separe un tiempo para navegar junto con su hijo, en caso que no se familiarice mucho con la red, pida ayuda a él y entérese de cómo funciona todo y lo que la Internet ofrece.

• Es necesario determinar horarios para que su hijo accese al Internet y siempre verifique lo que él está haciendo sin avergonzarlo y privarlo de su “PRIVACIDAD” La mejor forma es encontrar una manera de pasar en el lugar donde el estuviere accesando a la red.

• No es aconsejable instalar la computadora en el cuarto del niño y si en una área de la casa donde la familia este en movimiento.

• Siempre acompañe al niño cuando necesite utilizar la computadora en un cibercafé, café internet, etc.

• Utilicé programas que detecten y bloquen sitios.

• Estimule y oriente a su hijo a hacer uso de los recursos online de forma saludable y responsable, mostrando a el que hay mucho más en el internet que salas de chat.

• Al entrar a la red con su hijo y encontrar alguna pagina ofensiva, aproveche la oportunidad para explicar los motivos por el cual esa pagina o material es inapropiado y como él debe actuar delante de esa situación.